domingo 20 de julio de 2008

La Escalada

Habíamos estado buscando a Luis durante una semana o quizás más. Fuimos a la farmacia y solo su hermana estaba. Anda por el festival de la Yuca, nos dijo. Por la cancha de futbol, por ahí seguro anda.

Caminamos más de dos cuadras para llegar. Había llovido. Pequeños charcos de agua y basura se formaron por todos lados. Un grupo de personas se había reunido en un punto. Un enorme poste encerado estaba erigido en un costado de la cancha y en la punta yacía una bandera roja que decía $100. Según me comentaba mi vecino habían embarrado aquello con grasa de cerdo.

La gente se reía, algunos sacaron su celular para tomar una instantánea de aquel momento. Había jóvenes y adultos en la base del poste tratando de escalarlo. Muchos había perdido el pudor por el nivel de alcohol y adrenalina en sus cuerpos. Había lodo y machas oscuras de suciedad por todos lados. Había algunos que esperaban ansiosos en la base para trepar aquella pirámide humana. Algunos estaban descalzos con los pies metidos en lodo. Había un olor fuerte a alcohol barato y sudor.

A veces lograban llegar a la mitad, pero súbitamente se desplomaba la escalera humana. Algunos se daban a la tarea de tirar una camisa al que había llegado mas arriba. Para así limpiar el la grasa del poste. De igual manera, el esfuerzo seguí siendo en vano.

Cuando muchos se quedaron sin aliento y extenuados por el esfuerzo. Un muchacho descalzo camino por el lodo y trepo con agilidad hasta la mitad aquella fina torre. Llegó a su limite y abrazó aquello con todas sus fuerzas mientras los que estaban abajo iniciaban una nueva escalera humana.

Ese que se ves ahí, el que se ha quedado suspendida en a mitad de camino, ganó el año pasado. Le dicen el mudo.

Y por qué le dicen el mudo, pregunté.

Por eso mismo, porque es mudo…

Crees que gane este año?

Lo dudo. Si todos esos bichos bolos no pueden hacerlo llegar, ya, solo es mucho menos posible.

Yo creo que sí ganan ese premio va a dividirse en tantas partes que todos tendrán que conformarse con un dólar en el bolsillo.

Entre todo aquella masa de cuerpos entrelazados se escuchó que un sujeto le gritó a otro. Hey!!!!,vos sos Emo, vení, que te voy a reventar la trompa! Y, en medio aquellos gestos de dolor y fuerza, este sujeto se abrió campo hasta llegar a donde se encontraba un chico. Lo tomó del pelo y luego le colocó el brazo alrededor del cuello a modo de aplicar un poco de fuerza. Y siguió diciendo: Vos sos Emo, te voy a montar verga hijueputa! El chico solo hacía intentos en vano para soltarse. Pero entre el alboroto y los efectos del alcohol en el que se encontraba la mayoría, el “Emofobico”, se olvidó de todo y se unió a la escalera humana para continuar por otras dos horas más alcanzar la bandera roja de $100.

Más tarde regresamos y solo encontramos el lugar desolado. Habían logrado quitar la bandera de la punta.

Seguro fue el mudo, me comentó Rogelio entre dientes.

Sí, seguro fue él.

Para que crees que haya usado el dinero.

Quién sabe?, quizás para comprarse una lengua nueva.

Lo que hace el alcohol verdad?, me decía con gesto negativo.

Sí, los hizo revolcarse en lodo, embarrarse de grasa de cerdo, gritar como tales y al final verse como tales. Qué decis, nos tomamos una cerveza?

Sí, hombre.

Y por qué brindamos?

Hmmm. Por todo aquello que nos saca lo porcino en cada uno de nosotros.

Los políticos?

No, el alcohol barato.

















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martes 15 de julio de 2008

Amor Natural

En un principio quería llamarle amor prematuro, o amor de adolecente. Porque ese color tiene, verde. Y es inmaduro. A veces eso nos pasa. Que con los años logramos madurar ese amor por la gente. Lo desarrollamos. Logramos crecer, evolucionar y alargar esos lazos con las personas que amamos. Pero resulta que muchas veces nos dejamos engañar. No sé si por la razón, o simplemente el corazón se vuelve más rebelde con el tiempo o tiene su mente propia. Yo diría que ambas. Porque a mi resulta difícil controlarlo en estos tiempos de soledad. Porque sí, eso son los tiempos de ahora. Mucha gente, poco amor y mucha soledad entre multitudes y multitudes.

Cuando me agaché ese día y vi entre las piedras esas hojas no pude pensar en otra cosa que eso. En corazones. De esos que a veces hemos dibujado en el cuaderno cuando nos gustaba alguien en el colegio. Y bien pueden recordar las veces que junto a todos esos corazones chuecos, porque si que lo eran, muy chuecos, estaba el nombre de ese enamorado. Que muchas veces nunca se llegó a materializar.

Siempre desde que tengo memoria recuerdo haber escuchado decir “ Sí, espero a mi príncipe azul”, y yo como tenía ganas de decirles en esas ocasiones, que tal vez yo no era un príncipe, pero que sí estaba dispuesto a vestirme de azul y así, demostrarles que podía ganarles el corazón. Así, sin mi caballo, ni mi espada, ni mi castillo, ni todo el oro de un reino trágico. Porque solamente eso podría ser ese príncipe azul. Un príncipe trágico. Porque nunca se dignó a salir de esa catillo y desposar a todas esas damas que todavía en la actualidad sueñan con él.

El amor es algo tan complejo y a la vez sencillo. Solo basta dejarse querer y abrir la boca para decirle a ese alguien, un simple, te quiero.

Cuanto te quise, y cuanto te hubiese querido querer. Y lo digo en todos los tiempos, en el pasado, en el presente y en el futuro. De veras, te quise y te querré siempre. A vos, quién sea que seas, que todavía no me conoces y que quizás nunca me conozcas. A esa que pienso que quiero y que no llegue a tener. Porque así como soy, seguro te asustas y te vas al darte cuenta de que solo te quise querer, y que lo único que quería era tenerte solo un día más.

Dedicado a todos esas personas que nos marcan. A todos esos amores que son breves pero que son fulminantes.


domingo 13 de julio de 2008

Perro Vegetariano



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